Revista Foto
LUZ CONTINUA - Carta del director
Muestra: Verano 2007 - Nº 284
25 años a pie de... Diccionario
De que los buscadores de referencia en Internet –Google, Yahoo, MSN, Altavista, Lycos y Terra– trabajan con exquisita y probada independencia podemos –y debemos– dar fe quienes hacemos FOTO. En todos ellos, nuestro sitio, www. revista-foto.es es el que aparece en primer lugar por la búsqueda de la palabra foto. Hace ahora un año FOTO encabezaba los más de 1.000 millones [sic] de referencias en Google, actualmente 730 millones. Lo cual tiene una doble lectura. Por una parte, certifica el hecho irrefutable de que los buscadores actualizan de continuo los datos de los potentes motores de búsqueda. De otra parte, esta “limpia” de cerca de 300 millones de sitios en menos de un año es prueba contundente, inapelable, de la magnitud estratosférica de las constelaciones de morralla en Internet.
La pregunta salta por sí sola: ¿qué diablos habrá sido de esos 300 millones de sitios “desaparecidos sin combate” cuyos propietarios probablemente se proponían dejar su impronta en la esfera cultural o en los ámbitos comerciales de la foto? ¿Cuántos pretendidos blogs definitivos con la consigna de que “Se van a enterar” dirigidos a comunidades de lectores que cabían en un taxi se habrán esfumado para siempre en la negra noche de los tiempos siderales? Y lo peor: ¿qué cara se le habrá quedado puesta a más de un lumbrera de la mercadotecnia alimentador publicitario de efímeros sitios fantasma de meteórica carrera... hacia el olvido eterno?
No, no se nos va a subir a la cabeza la celebración del 25 aniversario de FOTO, por la sencilla razón de que no hemos aterrizado ayer en este oficio del periodismo “con cara y ojos”, pues para practicarlo y además venirlo enseñando no podemos bajo ningún concepto dejar de tener presente: 1) que cada periódico o revista nace y muere con cada nueva edición; 2) que los lectores no son tontos, y que no se trata de demostrar lo “mucho” que sabemos, sino de ponernos al lado del lector y compartir él o ella nuestras dudas e inquietudes, y aprender juntos, disfrutar juntos aprendiendo; 3) que el mejor número de una revista tiene que resultar siempre el que estás haciendo ahora; 4) que el oficio de periodista consiste en buscar, contrastar, analizar, sopesar y ofrecer información, no en servirse de ella; 5) que el ejercicio sistemático de la autocrítica es el punto de partida de todo desarrollo profesional, que sólo cabe entender desde la formación continua; 6) que no hay que despreciar jamás la competencia; al contrario, afrontarla como estímulo de superación en beneficio de los lectores, sabedores además de que el más tonto hace relojes...
...aun cuando tantos aguerridos relojeros continúen despareciendo de continuo del mundo virtual... y los que les seguirán. No importa. El mundo de la comunicación todavía “habla”, en última instancia, el medio escrito. En el sector de la imagen, acaso más que en ningún otro, la credibilidad sigue siendo, y hoy más que nunca, en medio de la ceremonia planetaria de la banalización, inapelable patrimonio de los medios impresos, “con cara y ojos”. Permítasenos esta rotunda afirmación que hacemos no sólo desde a experiencia de 25 años de olor a tinta, ruido de rotativas y tacto de papel, sino también desde nuestra experiencia con el medio virtual, en el que también, con permiso, somos pioneros: pronto tendremos 12 años de experiencia en la red.
No hay que preocuparse en exceso, pues, de que supuestos medios influyentes no se hayan enterado de que el latinajo “autofocus” es el autoenfoque o autofoco; llamen “dieciséis nueve” a la proporción de formato de dieciséis novenos (16:9); “asférico” [¡?] a la irregularidad óptica inducida de no esfericidad, esto es, lo a-esférico; “píxels” a los elementos o puntos de imagen, píxeles o pixeles; o persistan en militarizar la traducción de la voz civil inglesa “range” –gama, línea, surtido, abanico, escala, escalafón, margen– como “rango” [¡¡??].
Contra la proliferación del “todo vale” en Internet sólo cabe reafirmarnos en la seriedad informativa, que no es otra que la seriedad humana que nos debemos exigir como norma básica de relación unos a otros, todos.
Enseñar al que no sabe también es una función de la prensa comprometida, militante, y la fotográfica está llamada, hoy más que nunca, a no bajar la guardia en su función educativa. Pero dada la alarmante gravedad de la basura internáutica, hemos de convenir también que dicha función exige otra función previa complementaria de denunciar a la legión de intrusos –paracaidistas les llaman atinadamente en portugués– que, además de negarse a aprender, se mofan abiertamente de la ética y deontología profesional del periodismo especializado pisoteando además las normas del idioma de Cervantes.
Ahí seguiremos estando, así nos hicieran falta otros 25 años para conseguir que nadie haga el ridículo de confundir “rango dinámico” –¿ascenso meteórico en la carrera militar?– con lo que es la capacidad de un sistema de reproducir información tonal, esto es, gama tonal, margen dinámico o relación señal/ruido.
Manuel López.